Física teórica, sin trampas
La ciencia de Horus
El viaje de la Sothis obedece a una regla: el pasado no se puede cambiar, solo completar. Así funciona el principio de autoconsistencia de Novikov y por qué hace de Horus una historia sin paradojas.
El problema del abuelo
Si alguien viaja al pasado e impide su propio nacimiento, ¿quién hizo el viaje? Es la paradoja clásica, y la ciencia ficción suele resolverla con atajos: universos paralelos, líneas temporales que se bifurcan, un pasado que se reescribe. Horus no usa ninguno.
Lo que propuso Novikov
En los años ochenta, el astrofísico ruso Ígor Nóvikov formuló una idea sencilla y radical: si las leyes de la física permiten viajar al pasado, solo permiten las historias que son coherentes consigo mismas. La probabilidad de un suceso que crearía una paradoja es exactamente cero. No es que algo te impida disparar al abuelo; es que la única historia posible es aquella en la que no ocurre.
La bola de billar
A finales de los ochenta se planteó un experimento mental: una bola de billar entra en un túnel del tiempo, sale en el pasado y golpea a su versión anterior, desviándola para que nunca entre en el túnel. Paradoja. Los cálculos de Kip Thorne y sus colaboradores mostraron que, para ese mismo lanzamiento, existen trayectorias autoconsistentes: la bola sale del túnel y roza a su yo anterior justo lo necesario para empujarla hacia la entrada. El choque no impide el viaje; lo causa.
En Horus, la tripulación de la Sothis es esa bola de billar.
Qué significa para la novela
La tripulación no puede salvar ni condenar a nadie que la historia no haya salvado o condenado ya. Puede, en cambio, descubrir que fue ella quien dejó las huellas que los arqueólogos estudian hoy. El suspense no está en si cambiarán el pasado, sino en averiguar qué parte del pasado son ellos.
Para leer más
El principio aparece en la literatura científica sobre curvas temporales cerradas de los años noventa y en divulgación como Agujeros negros y tiempo curvo, de Kip Thorne.